EL ANÁLISIS Y LA SÍNTESIS

EL ANÁLISIS Y LA SÍNTESIS

Estas dos palabras se encuentran a menudo en las reglas destinadas a servir de guía a los que enseñan. El sentido que se aplica ordinariamente a éstas, es muy poco claro. La palabra análisis es la más clara de las dos, gracias a ciertos ejemplos especiales y bien conocidos, tales como el análisis gramatical de una oración. Su sentido no es tan preciso cuando le aplican a lecturas; en este caso, se entiende generalmente por análisis, la acción de considerar separadamente cada una de las partes de un todo complejo. Por ejemplo, para analizar una máquina de vapor, se podrá distinguir el cilindro, el paralelogramo de Watt, el volante, el regulador, etc., pero esta operación no merece un nombre tan pomposo; la palabra descripción sería bastante conveniente. La acepción más científica de la palabra análisis es la que tiene relación con el procedimiento de abstracción. Analizamos una sustancia concreta, tal como un mineral o una planta, y separamos de ella sus propiedades constituidas por una serie de abstracciones que nos permiten estudiar separadamente cada propiedad a su vez. Así es como la historia natural describe un mineral, enumerando sus propiedades matemáticas, físicas y químicas. En este sentido, la palabra análisis es casi superflua y puede llegar a ser, algunas veces, una causa de error. En otra de sus acepciones, la palabra análisis se entiende por la separación de un efecto complejo en sus elementos constitutivos, como cuando se liga el movimiento de un planeta con otros dos: el movimiento centrípeto y el movimiento centrífugo. En el mismo sentido hablamos de analizar el carácter de un hombre o sus motivos. Podemos analizar igualmente una situación política, poniendo todas las influencias en juego para producirla. Todos estos sentidos diversos son bastante distintos, pero no exigen todos este nombre especial, porque tienen otro que les basta. Salvo el caso bien comprendido del análisis gramatical y de la composición de las fuerzas o de los agentes, tendríamos ventaja en abandonar la palabra análisis. El análisis químico y el análisis geométrico son casos particulares de que no tenemos que ocuparnos aquí. La palabra síntesis es todavía menos definida, por más que debiera ser, bajo todos conceptos, lo contrario del análisis. Existe una síntesis gramatical de la que M. Dalgleish ha hecho un ejercicio gramatical, que consiste en volver a poner en su lugar correspondiente los miembros separados de una oración. Cuando se trata de la consideración de las partes distintas de un objeto complejo, para describirlas una después de otra, no hay síntesis correspondiente; esta palabra no tiene entonces ningún sentido. La separación por vía de abstracción de las propiedades de un cuerpo, no necesita síntesis. Cuando la abstracción nos prepara a hacer una generalización inductiva como la ley de gravedad, existe un procedimiento de aplicación DEDUCTIVA de la ley para casos nuevos, y esta acción puede llamarse síntesis; pero el nombre de educación es más propio. Cuando analizamos las fuerzas que entran en juego en una operación física, intelectual o social, no necesitamos reunirlas todas, a no ser que se supongan situaciones nuevas, en que se efectúa la composición de una manera diferente. Podríamos dibujar la órbita de un planeta cuya distancia del sol y de los demás elementos fuese diferente de todos los planetas conocidos. Emplear las palabras análisis o síntesis para representar el método que debe seguirse en cualquiera lección, es hacer nacer en el entendimiento de un joven maestro la más deplorable confusión, porque todo lo que expresan estas palabras está representado por otros nombres más expresivos y más fáciles deAC comprender: descripción, explicación, abstracción, inducción y deducción.