EL JUICIO Y SU CULTURA

EL JUICIO Y SU CULTURA

La palabra juicio se emplea por oposición a la palabra MEMORIA, y como sinónimo de las palabras ENTENDIMIENTO y RAZÓN. Se pide al maestro que cultive en sus discípulos a la vez la MEMORIA y EL JUICIO. El acto de juicio más sencillo que pueda imaginarse, es el que consiste en comparar dos objetos bajo el punto de vista de su diferencia, de su semejanza, o de las dos cosas a la vez. Si se trata de objetos perceptibles por los sentidos, de dos matices de un mismo color, por ejemplo, no es más que un asunto de distinción que debe establecerse por los sentidos, distinción que dependerá, para el ejemplo que hemos escogido, de la delicadeza del sentido de la vista, del grado de atención del que mira, y de la yuxtaposición de las dos muestras comparadas. El discernimiento de las semejanzas está sometido exactamente a las mismas condiciones. Cuando los dos objetos que se trata de comparar entre sí son objetos complejos de los sentidos como dos máquinas, dos casas, dos árboles, dos animales, el número de puntos que hay que considerar es más grande; pero, bajo todos los demás conceptos, la operación es la misma. Si los objetos son conocidos en parte por el testimonio de los sentidos, y en parte por la descripción verbal de propiedades que la experiencia ha revelado, como cuando se trata de dos minerales, se necesita un trabajo todavía más grande, y precauciones más minuciosas. Existe, en efecto, cierta dificultad en considerar un todo complejo bajo el aspecto más favorable a su comparación con otro, es decir representándose en el mismo orden las propiedades del uno y del otro. Este género de esfuerzo es el resultado de una disciplina intelectual. La comparación de dos puntos de derecho, de dos teorías científicas, de dos maneras diferentes de presentar la misma doctrina o de explicar el mismo hecho, son actos de juicio que el orden con el cual las circunstancias y los rasgos particulares a cada caso se presentan, facilita mucho. Un acto de naturaleza aun más elevado es aquel por el cual se juzga un objeto que se tiene a la vista, según un punto de comparación intelectual, suministrado por un conocimiento y una experiencia anteriores; por ejemplo, cuando juzgamos la conveniencia de una obra de industria, de una obra de arte o de proyecto político. Aquí, el campo de comparación es vasto, se trata de examinar los hechos colaterales y de seguir unas consecuencias. Este acto intelectual puede designarse de un modo más exacto que por el nombre de juicio: es en realidad la aplicación de un saber que se extiende a la determinación de las causas y de los efectos. Esto no es solamente una facultad, es un gran talento, resultado de una larga experiencia y de estudios profundos sobre un objeto determinado. Un acto intelectual del mismo género, es aquel por el cual conseguimos precisar con acierto en medio de circunstancias contradictorias, tener cuenta de todas las partes de un asunto, en vez de ocuparnos sólo de uno o de dos puntos. El hombre que estudia un problema a fondo y bajo todos sus conceptos, sin omitir nada de lo que se relaciona con la solución, se llama hombre de juicio; pero es igualmente impropio decir que esto constituye una facultad, y tratar de perfeccionarla. Estos son ejemplos muy elevados del ejercicio de la facultad de juicio, y que exigen la mayor madurez de la inteligencia humana aplicada a cada clase de asuntos. Este orden de juicio no pertenece al dominio del maestro de escuela; pero existe una explicación más familiar de este término, aunque menos exacta, fundada sobre su oposición con la memoria, representa entonces la facultad de comprender con oposición a la facultad de retener por la memoria. Hay en esto una distinción verdadera e importante que se expresaría mejor por la palabra inteligencia o comprensión que por la de juicio. Un profesor necesita, muchas veces, en su enseñanza, cerciorarse de si su discípulo comprende bien un trozo, un principio o una regla que ha aprendido de memoria. Discutir, explicar un hecho, dar a conocer su razón de ser, son operaciones intelectuales que forman casi parte de ciertos significados de la palabra juicio. Estos términos están mejor definidos y con más precisión, porque se hace uso de ellos en la lógica, así es que en esta, mas bien que en cualquier otra parte, es donde debe buscarse su sentido.