LAS CIENCIAS DE CLASIFICACIÓN
La tercera gran región científica abierta a nuestras averiguaciones es la que lleva ordinariamente el nombre de historia natural, que comprende la mineralogía, la botánica y la zoología, ciencias que tienen por carácter especial crear un SISTEMA DE CLASIFICACIÓN indispensable por el enorme número de objetos a los cuales se aplican. Estas ciencias pueden ser consideradas también como ciencias de observación, de experiencia y de inducción; en efecto, son todavía, en el fondo, las ciencias de que hemos hablado ya; pero prestándose a la necesidad de presentar con orden la multitud innumerable de minerales, plantas y animales. Así pues, aprender a clasificar es en sí una verdadera educación. Por esto, para todas las ramas de la historia natural, este arte ha sido cultivado y llevado tan lejos como ha sido posible. La botánica es la que nos presenta el método más completo, y que, bajo este punto de vista, debe recomendarse para la primera educación. La mineralogía y la zoología tienen que combatir dificultades más serias; por esta razón, su éxito es mayor cuando se vencen. Muchos detalles de la física, de la química y de la fisiología se hallan repetidos de un modo más agradable en las descripciones de historia natural: un mineral es presentado como teniendo propiedades matemáticas, físicas y químicas; cada animal tiene su estructura anatómica y sus funciones fisiológicas. Las ciencias naturales contienen una cantidad muy grande de conocimientos más útiles tal vez para las artes especiales que para las aplicaciones generales; pero el INTERÉS de los detalles concretos es enorme, y es la forma más fácil de todas las de interés científico. Muchas personas estudian los animales, las plantas y los minerales, y hacen colecciones, sin profundizar las leyes de la fisiología y de la física. Sucede a menudo que vemos el interés más pronunciado acompañar a una ciencia mínima, como por ejemplo buscar plantas; pero este gusto es bueno por sí mismo y prepara además para estudios mas serios. En las discusiones tan frecuentes en nuestra época entre los partidarios de la teoría de la creación y los de la evolución, el conocimiento de la organización de las plantas y de la de lo animales es necesario para los que quieren juzgar del valor de los argumentos invocados de una parte y de otra. Las grandes ideas emitidas en nuestra época sobre la difusión de los vegetales dan al estudio de la botánica una gran importancia cósmica. La zoología es la sirvienta de la anatomía y de la fisiología humanas, cuya utilidad prima, es evidente, a la de los demás estudios. Cualquiera que haya estudiado las ciencias madres, tales como la física, la química y la fisiología, puede discutir las ramas correspondientes a la historia natural, por más que un solo entendimiento no pueda asimilarse todos los detalles, ni siquiera los de una de aquellas. Un maestro hábil tendrá, pues, que elegir ciertos puntos principales suficientes para representar todos los demás, de modo que pueda impedir a los discípulos que se pierdan en medio de una cantidad exorbitante de hechos. El MÉTODO debe ser bien comprendido, pues en todos los estudios de tal, tales como medicina, derecho, geografía, historia, es indispensable para todo orden lúcido. Hasta en el estilo y en la composición, la claridad no depende menos del orden de las ideas que de la manera de expresarlas, y nada es más propio para enseñar este orden que el método cuyo ejemplo nos ofrecen las ciencias naturales. De estas ciencias podríamos pasar a la geografía, que es aun más concreta y más general. Como usurpa la ayuda de casi todas las ciencias, parece comprenderlas todas, lo que le da un atractivo ficticio y engañador, haciendo que aparezca como la puerta de todas las demás. Considerada sin exageración, la geografía nos presenta un rico fondo de conocimientos prácticos; llena la imaginación de ideas grandes, variadas e interesantes, y constituye por fin la base esencial del estudio de la historia.










