LAS CIENCIAS PRÁCTICAS O APLICADAS

LAS CIENCIAS PRÁCTICAS O APLICADAS

Las ciencias aplicadas se apoderan de los materiales suministrados por las ciencias puras que hemos enumerado ya, y los utilizan sacando de ellos algunos resultados prácticos. En la ciencia práctica de la agrimensura, las proposiciones de la geometría, las reglas de la aritmética y las fórmulas del álgebra están separadas del conjunto general que ofrece la reunión de estas ciencias en un curso de matemáticas, y presentadas en el orden que mejor conviene al fin que se proponen. En las ciencias aplicadas, se deja a un lado el encadenamiento científico para no tener cuenta más que de las necesidades del hombre práctico que se trata de formar. Las ciencias prácticas de la navegación, de la mecánica, del ingenio, de la metalurgia, de la agricultura, de la medicina, de la cirugía, y de la guerra, que todas tienen algo de las ciencias físicas, deben quedar como dominio especial de profesiones distintas. Las ramas prácticas de la ciencia del entendimiento humano: política, moral, derecho, gramática y retórica, ofrecen un interés más general. Hay, pues, precisión de detenernos aquí algunos instantes. Empecemos por el grupo sociológico, que comprende la política, la economía política, la legislación y el derecho o jurisprudencia. La política es la ciencia del gobierno, considerada bajo el punto de vista de la forma de aquél - monárquica, aristocrática o republicana-. Está en relación íntima con la historia, cuyo fin más elevado es hacer comprender la constitución y la acción del gobierno, y llegar a ser, de este modo, una ciencia independiente bajo el nombre de filosofía histórica o de filosofía de la historia. Esta ciencia, que no está definitivamente constituida, tiende sin embargo, en nuestra época, a organizarse bajo el nombre de sociología. La economía política es una rama distinta de la ciencia política, que tiene por objeto el estudio de las leyes y de las condiciones más favorables a la industria. Como parte de la educación, ocupa un lugar muy elevado entre las ciencias prácticas. Para los entendimientos acostumbrados al razonamiento científico, no es un objeto difícil; pero exige sin embargo, la ayuda de la enseñanza pública. Siendo útil que la opinión esté aclarada en lo relativo al comercio, toda persona que haya recibido una educación completa debe saber un poco de economía política; en cuanto a los que tienen que tomar parte en el gobierno, esta ciencia les es indispensable. Presta un apoyo indirecto a las costumbres morales del entendimiento, de justicia y de veracidad, y merece con este título ser enseñada en todas partes; más aun, es necesario dirigir la enseñanza de modo que se insista sobre estas virtudes. La legislación, en su acepción más lata, comprende todos los trabajos de la legislatura suprema; pero una parte de estos trabajos se relaciona con la constitución del gobierno, es decir, con la política propiamente dicha, y otra parte comprende las leyes relativas a la industria, consideradas bajo su relación con la economía política. La legislación penal constituye otra rama muy importante, cuyo objeto es impedir los crímenes y proteger los derechos de cada uno. La legislación determina también las relaciones de familia y las condiciones de servicio; se ocupa del pauperismo y de la educación; reglamenta las relaciones del Estado y de la religión. No hay ciencia que abrace a la vez todos estos puntos. El derecho, o la jurisprudencia -lo que es casi idéntico- es una ciencia bien definida, que se ocupa de la FORMA y de la expresión de las leyes, abstracción hecha de su sustancia. El derecho nos enseña cómo hay que codificar las leyes para hacer un conjunto inteligible, y en qué términos deben expresarse para poder ser interpretadas de un modo exacto. Comprende la prueba y el proceso. Existen sobre la moral tantas teorías contrarias, que el estudio de sus bases forma parte de la educación superior, y que la asocian en general a la ciencia del entendimiento. Sus preceptos pertenecen a los conocimientos populares; se inculcan en todas las épocas de la vida, y constituyen lo que llaman EDUCACIÓN MORAL. Las ciencias relativas al lenguaje son la gramática, la retórica y la filología; las dos primeras nos enseñan a emplear la palabra de una manera correcta y eficaz; la tercera, la filología general, nos presenta vistas teóricas más elevadas, y se liga a la evolución histórica de las razas. Cada idioma tiene su gramática especial, que se aprende con el idioma. La retórica sienta principios aplicables a todas las lenguas, pero con ciertas modificaciones especiales para cada una de ellas: una lengua de inflexiones y otra que no las tenga, no sabrían admitir las mismas construcciones. El alcance de todas estas ciencias prácticas no se extiende más allá de sus aplicaciones inmediatas. Ninguna de ellas puede ser considerada como ciencia de método, de disciplina o de ejercicio. Muchos sostienen lo contrario para la gramática; más adelante tendremos ocasión de examinar los argumentos que invocan. Entre tanto, tenemos para nosotros que estas ciencias, por su apropiación exclusiva a su fin práctico, no hacen siempre resaltar los métodos y los medios esenciales para la ciencia, y repiten, bajo peor forma, la enseñanza que nos dan por excelencia, las ciencias fundamentales o ciencias instructivas. Cierto es que como ramas de conocimientos prácticos, no deben presentarnos más que hechos exactos y apoyados sobre pruebas suficientes; pero no tienen la pretensión de enseñarnos las reglas de la demostración.LAS LENGUAS. Entramos ahora en el vasto dominio de las lenguas. Si es cierto que el conocimiento de la lengua materna nos es indispensable, no lo es menos que las lenguas de las otras naciones tienen para nosotros gran interés; por esta razón deben entrar en todo plan completo de educación. El aprecio que debemos tener al conocimiento de una lengua, depende del uso que tenemos que hacer de ella; este es un hecho generalmente admitido. Si tenemos, por ejemplo, que oír hablar, leer y escribir el francés, nos precisa aprender este idioma. Así es como el latín, lengua literaria de la edad media, tenía que ser estudiado por todo hombre instruido; pero si no debemos hacer uso de una lengua, o por lo menos muy poco, como suele suceder para la mayoría de los que aprenden el latín y el griego en el colegio, ¿puede este estudio justificarse por otras razones? Tal es la cuestión debatida en nuestra época sobre la utilidad de las lenguas muertas. Más adelante examinaremos los argumentos invocados por una y otra parte. Nos contentaremos con decir, por ahora, que según nuestra opinión, el estudio de las lenguas tiene por principal, sino por única justificación el deseo de emplearlas, tanto como lenguas, para comunicar y adquirir conocimientos. Esto no excluye el placer que pueden procurarnos las composiciones poéticas de una lengua extranjera. Una lengua, considerada en sus primeros elementos, es una serie de vocablos que se dirigen al oído y a la vista, y se reproducen por la voz y por la mano; tenemos que asociar estos signos con los objetos que tienen relación con ellos, lo que constituye un trabajo de memoria muy considerable. Otro trabajo se impone a la memoria por la necesidad de retener el arreglo usual de las palabras y de las frases, pero aquí interviene la ciencia práctica de la gramática, seguida de otra ciencia, la retórica. Sin embargo estas ciencias no tienen valor más que porque nos ayudan a aprender una lengua; si se emplean para adquirir una lengua superflua, puede decirse que ellas también lo serán. Cierto es que la retórica no se ha limitado a un idioma solo; preceptos casi idénticos pueden aplicarse a todos; pero esto no es razón para emplearla al estudio de un idioma del cual no se ha de hacer uso; es siempre fácil aplicarla a las lenguas que deben hablarse o escribirse. Las ciencias y las lenguas constituyen el vasto campo de la educación intelectual, y comprenden también la parte más elevada de la educación profesional. No puede unirse la educación mecánica a la de los sentidos más que accesoriamente, así como la educación artística o moral. Queremos consagrar capítulos especiales para el arte y la moral, pero diremos ahora algunas palabras sobre los dos primeros puntos.